Hipoterapia

La hipoterapia o equinoterapia, consiste en la monta terapéutica, la idea es aprovechar la tridimencionalidad de los equinos para estimular los músculos y articulaciones. Este tipo de terapia es ideal para personas con movilidad reducida, o dolencias mentales como la depresión y el autismo. Además el contacto con el caballo permite mejorar el nivel cognitivo, comunicacional y de personalidad.

La práctica de esta terapia se hizo popular en la década del 60, aunque la utilización proviene de tiempos mucho más antiguos, de hecho Hipócrates aconsejaba la práctica de esta terapia ya que levantaba el ánimo de personas con enfermedades incurables.

En Chile esta terapia es utilizada en instituciones como el “Pequeño Cottolengo” de Rancagua, donde los niños son trasladados en un bus a Betania, en la ciudad de Requínoa, Sexta Región. Aquí, los alumnos de kinesiología de la Universidad de Aconcagua, montan a los niños en los caballos de forma pasiva, y la idea es ir cambiándolos de posición para que los niños puedan aprovechar al máximo el movimiento multidimencional de estos animales.

Lo importante es realizar esta terapia en conjunto con un fisiatra, kinesiólogo y un veterinario. Además el caballo debe ser seleccionado cuidadosamente, ya que debe estar calmo y tener confianza en las personas que montarán en él.

Efectos en el paciente

  • Fisiológicos: aumenta la capacidad de percibir estímulos gracias al movimiento del animal.
  • Psíquicos: ayuda a la estimulación de la atención, concentración y motivación. Se eleva el autoestima y la seguridad en uno mismo.
  • Físicos: a través del calor del animal en paciente se va estimulando.

La terapia

El primer paso es establecer una relación de confianza paciente-animal, la idea es que ambos estén relajados para poder comenzar la terapia, y que ésta sea efectiva.

Antes de subir al paciente, de debe hacer una sesión de calentamiento para que las articulaciones y músculos estén listos para comenzar el movimiento. Este paso se realiza antes y después del tratamiento con el caballo.

Lo siguiente es subir al paciente al caballo, sin la intención de aprender a  montarlo, simplemente subirse a el para que comience a sentir los movimientos y el calor que el animal le proporcionará.

Ya arriba del animal se comienza con el tratamiento, dependerá del tipo de tratamiento, la clase de movimiento del caballo y la posición del paciente.

La equinoterapia ha demostrado su efectividad en muchas ocasiones. Niños autistas con incapacidad para demostrar afecto, logran abrazar al caballo, sentir su calor y movimiento. Jóvenes incapacitados para caminar, han logrado levantarse y dar algunos pasos. Los niños hiperactivos también recogen frutos al poder relajarse y mantenerse quietos encima del caballo. Éstas y muchas otras milagrosas curaciones son las que esta terapia puede ofrecer, sobre todo cuando se apoya con un grupo de especialistas.

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