Ser una organic victim es una auténtica filosofía de vida que implica vestir, comer y cuidarse de forma bio, es decir, con productos ecológicos elaborados con ingredientes procedentes de cultivos en los que no hay cabida para pesticidas ni fertilizantes químicos. Y que, por supuesto, respetan el medio ambiente. Esto significa vestir con prendas realizadas con algodón orgánico, ir a comprar con la mítica “I´m Not a Plastic Bag”, cuidarnos de pies a cabeza con cremas con certificado Ecocert o similar y hasta tener la huerta en casa para evitar ingerir alimentos genéticamente modificados.
Los seguidores de esta tendencia barajan datos que hacen replantearnos nuestro estilo de vida. En Estados Unidos, por ejemplo, la dieta orgánica está tan arraigada que el mercado de alimentos ecológicos puede presumir de haber crecido considerablemente, ya que si a principios de los 90 los americanos sólo invertían 1.000 millones de dólares en estos alimentos, el año pasado el gasto alcanzó los 28.000 millones. Un ascenso más que considerable y que está motivado, en parte, por estudios que avalan que estos productos son más nutritivos.
Esta tendencia se está viendo también en Chile, ya que muchos productos de belleza llevan este sello ecológico y que es muy positivo para todas nosotras quienes cuidamos nuestra belleza externa e interna y de nuestro medio ambiente también, y que por esta razón que no debe ser moda sino una real conciencia de cuidar de la ecología y vernos bien.
FUENTE: vogue

