Si hay una cosa en que la mayoría de las cosmetólogas y esteticistas están de acuerdo, es que sin importar la edad, el tipo de piel, dónde viven o qué hacen, todas las mujeres deberían utilizar una crema hidratante para la piel, el problema surge porque muchas no saben cómo elegir la correcta, por eso en Belleza y Alma te damos algunos consejos para que escojas bien.
El ambiente en que vivimos, el cómo tratamos nuestros cuerpos y el proceso de envejecer son factores que juegan un papel muy importante en la pérdida de humedad en la piel. Habiendo tantas opciones, el desafío está en escoger el tratamiento correcto para nuestro cutis. Los elementos que debes tomar en cuenta al hacer la elección de tu crema hidratante son:
Conocer el tipo piel
Lo más importante al comprar una crema hidratante es saber qué tipo de piel se tiene. Si bien todas necesitan hidratación, existen diferentes tipos y cada cual requiere una crema hidratante distinta. Comúnmente se cree que personas con piel grasosa no debieran utilizar cremas hidratantes, pero esto NO es así.
Aquí hay algunas pautas básicas para elegir la crema hidratante según el tipo de piel. Primero, si se posee un cutis graso es necesario utilizar una crema hidratante con ácido salicílico, porque permite humectar sin aumentar la grasitud del rostro. En cambio, si se tiene el tipo de piel seca, se puede utilizar un suero hidratante antes de aplicar la crema especialmente hecha para este tipo de cutis. La piel normal, en tanto, tiene mayor flexibilidad para usar cremas hidratantes ya que no necesita requerimientos especiales, como el suero y el ácido salicílico, sino que basta con comprar una diseñada para la piel con estas características.
Por último, si en ocasiones olvidas utilizar la crema hidratante, lo normal es que la piel produzca más grasa para compensar la hidratación desequilibrada.
Calidad, no precio al comprar
Al elegir una crema hidratante, hay que fijarse en la lista de sus componentes para asegurarse de que se está pagando por la calidad del producto y no por su publicidad o marketing. Son mejores aquellas con una lista de ingredientes más corta puesto que podrían ser más puras.
Uno de los componentes más importantes es el agua; este elemento debería ser el primero en la lista de cualquier hidratante efectivo. También los aceites como los de oliva, jojoba y coco, por ejemplo; además, debe contener otros elementos humectantes, como el aloe.
Otro dato importante: productos no comedogénicos y sin perfume son más adecuados para las pieles con mayor sensibilidad. Los productos no comodogénicos son aquellos que no provocan espinillas y puntos negros, es decir, que no tapan los poros.
Compuestos orgánicos
Dado que el 60 por ciento de lo que se pone sobre la piel es absorbido también en el flujo sanguíneo, es importante que los productos que uses sean naturales.
¿Cuál es la diferencia? Los productos certificados como naturales y orgánicos son absorbidos rápidamente, por lo que estos ingredientes penetran con mayor facilidad en la piel e influyen en los aminoácidos grasos humanos (proteínas), alimentando la piel y haciéndola más saludable con mayor prontitud. Así es que puedes ver que usar produtos naturales es mucho más que una simple tendencia.
La estación del año
En invierno por ejemplo, el uso de calefacción podría causar que la piel seca sea un poco más sensible y más seca aún, lo que requiere “ayudar” un poco a la labor de la crema agregando un exfoliante (un par de veces a la semana) cuya acción aumente la penetración de los ingredientes humectantes.
Sin embargo, tampoco se trata de dejar que el estado del tiempo dictamine lo que debemos usar o no: es recomendable escuchar las necesidades de la piel, que pueden fluctuar con los cambios hormonales y, por supuesto, con los cambios de clima según cada estación para escoger la opción más adecuada.
Crema de uso diario o nocturno
Si se quiere hacer una verdadera rutina hidratante, se recomienda usar una crema de día y una crema de noche. La crema hidratante de día es generalmente más ligera, mientras la que actúa por la noche es más intensa, permitiendo que la piel se repare mientras duermes.
Crema o loción
En general, mientras más densa es una crema hidratante mayor es la cantidad de elementos hidratantes que contiene, por lo tanto, si se tiene un cutis graso es aconsejable utilizar lociones porque son más ligeras. Si la piel es muy seca, las cremas y los ungüentos funcionarán mejor.
Factor edad
Es importante que tomes en cuenta que a medida que comenzamos a cumplir años se hace necesario el uso de algunos productos que eviten la aparición excesiva de esas molestas arruguitas, pero que no es necesario utilizarlos cuando eres muy jóven porque a largo plazo pueden no tener un efecto tan positivo. Cuando se es mayor o existe preocupación por los cambios de la piel producidos por el paso del tiempo, la palabra clave es retinol: este anti-edad o anti-arrugas acelera la exfoliación, mejora las líneas (las vuelve menos notorias) y ayuda a reducir el daño del sol. Viene generalmente en una crema hidratante de noche que trabaja en las horas de sueño.
Ya sabes, tomando en cuenta todos estos factores al elegir tu crema hidratante, lo más seguro es que tomes la opción correcta que hará que tu piel luzca fabulosa por mucho tiempo.












Lo sentimos, debes registrarte para comentar esta publicación