
La técnica del Feng Shui busca el equilibrio entre las personas, el entorno, y la naturaleza. Este balance puede hacerse con la correcta ubicación del mobiliario, puertas, ventanas y accesorios dentro y fuera de la casa. La idea
es permitir el correcto flujo de las energías.
En el exterior, el Feng Shui se hace parte del paisaje inmediato, contornos, vegetación, líquidos, absolutamente todo. De hecho, los aspectos de esta técnica en el exterior son los más apreciados e importantes. Un exterior equilibrado produce una mejora de la energía alrededor de nuestro hogar.
En esta técnica se mueven dos escuelas principales: de las Formas y de la Brújula. La primera le da mayor importancia al paisaje, superficies, recursos naturales, etc., la segunda explora las fórmulas matemáticas, y la influencia en el balance de la energía; sin embargo, lo importante para tener buenos resultados es la combinación entre ambas, las matemáticas y el ambiente externo -lo que nos rodea-.
La arquitectura actual, llena las ciudades de las “flechas envenenadas” –ángulos agudos y formas triangulares que apuntan directamente a nuestra casa-. La historia cuenta que hasta el siglo XX aproximadamente, las civilizaciones no ocuparon formas triangulares a la hora de construir, ya que cuidaban el entorno, y se preocupaban por el correcto flujo de las energías.
Un aspecto fundamental del Feng Shui es el Ying y el Yang. Es aquí donde debe existir un complemento y un equilibrio entre ambos extremos, que llevarán finalmente a la armonía del jardín. El balance en este caso va a ser la dosificación correcta de la luz con la sombra, siendo el Ying las sombras y humedad, y el Yang el sol y la luz.
Las macetas en balcones o jardines son perfectas, pero hay que tener cuidado con los tamaños y la frondosidad. También hay que estar atentos a las esquinas de los mobiliarios –nunca deben sus puntas mirar hacia la casa-. Si tienes techo en tu jardín debes cuidar que no se convierta en una zona muy Ying, recuerda que la buena iluminación, y en lo posible la luz natural ayuda al movimiento de las buenas energías.
Son ideales las enredaderas, pero siempre dejando un espacio de pared al aire. Los escalones y caminos deberían ser más bien curvos, para así evitar un estancamiento en las energías. Se recomiendan las plantas y árboles, como: peonias, crisantemos, ciruelo, narcisos magnolias, el bambú, los pinos, naranjos, melocotones; pero cuidado con las plantas con espinas, y los sauces y bonsáis -. Eso sí, evita –en lo posible- caer en excesos y/o fanatismos.
