Poner el cuerpo en orden es lo que buscan aquellos que se acercan a esta terapia alternativa llamada rolfing. Básicamente, el rolfing es una técnica corporal que mezcla conocimientos de masaje profundo y manipulativo, y busca restituir el organismo a su condición o postura normal frente a la acción de la gravedad. La idea de esta terapia es mejorar el equilibrio corporal integrando las estructuras del organismo y alineándolo en su eje vertical, a través la manipulación profunda del tejido conjuntivo.
Según la Asociación Europea de Rolfing, la esencia de esta terapia está en la idea de que “para cada persona existe una mejor alineación, más natural: una interacción más fluida entre nosotros y la gravedad. Cuando se pierde esta alineación por causas externas, se provoca tensión interna, lo que causa un verdadero malestar. Al prevenir o corregir esta desalineación, el malestar se elimina o se limita”.
El Rolfing postula tres ideas:
- La mayor parte de los seres humanos están desalineados con respecto al eje gravitatorio de la tierra.
- Nuestro rendimiento mejora cuando el cuerpo está alineado con la gravedad.
- El cuerpo humano es plástico, por lo que tiene la capacidad de moldearse y alinearse con la gravedad.
A través del rolfing, el cuerpo gana equilibrio, “aprendiendo” a no necesitar tanta energía para realizar movimientos básicos, como caminar o estar de pie. Al mismo tiempo que se adquiere una mejor postura y se aprenden formas más eficientes para usar el cuerpo, los movimientos se vuelven más armónicos. La terapia de rolfing manipula la fascia, que es el tejido conjuntivo que envuelve y conecta los músculos y huesos, de manera que se liberan tensiones en diferentes segmentos del cuerpo, como pies, pantorrillas, muslos, caderas, cuello y cabeza, realineándolos con la fuerza de gravedad.
Este sistema fue creado en 1920 por la estadounidense Ida P. Rolf (1896 – 1979), doctorada en bioquímica de la Universidad de Columbia el año 1916. Gracias a sus estudios de yoga y un aplicado trabajo con el cuerpo, Rolf desarrolló esta terapia de “reintegración estructural”, como fue llamada originalmente.
¿Cómo se trabaja el rolfing?
La terapia consiste en una serie de 10 sesiones básicas de entre una y una hora y media, que deberían ser una vez por semana. Durante éstas el terapeuta ayuda al paciente a aumentar la comprensión de cómo funciona el cuerpo en armonía con la gravedad.
En una sesión de rolfing, el paciente se tiende sobre una camilla y es guiado por el terapeuta (o rolfer) a través de movimientos y posturas específicas. El rolfer manipula la fascia hasta que ésta se mueva y opere en conjunto con los músculos de manera normal. Cada sesión tiene una meta específica, que se determina según el objetivo planteado por el paciente para toda la terapia. Aunque algunas personas consideran que el rolfing puede ser una práctica dolorosa, esta terapia ha evolucionado a lo largo de las décadas, y es ahora una práctica bastante más delicada que en sus orígenes.
¿A quiénes se les recomienda el rolfing?
El rolfing es una terapia que puede ser practicada por cualquier persona, pero en general se le recomienda a las personas que sufren de dolores musculares, dificultades en cuanto a movimientos o padecen de traumas físicos, así como aquellos que sufren de estrés o presión constante. Sin embargo, el rolfing también es utilizado por personas que desean mejorar su desempeño deportivo, o buscan evolución y autoconocimiento.
Beneficios de la terapia de rolfing:
- Brinda una mejor postura.
- Ayuda a tener movimientos más armónicos.
- Mejora la respiración y la circulación del cuerpo.
- Desarrolla una conciencia corporal más vívida.
- Contribuye a la liberación de patrones restrictivos y de tensión. Mejorando la estabilidad emocional y la tolerancia al estrés.
- El cuerpo aprende de nuevos hábitos de movimiento, con menos movimientos innecesarios y mayor libertad en las articulaciones.
- Menor gasto de energía.

