Tu cara como nueva: Láser de rejuvenecimiento


 

Rejuvenecer la piel de tu cara por completo, pero sin cirugías. Eso es lo que hacen los láser de rejuvenecimiento cutáneo –entre otras cosas-. Eso sí, dependiendo del tipo de láser que elijas para tu tratamiento, el cuidado posterior puede ser más o menos intensivo. Si quieres saber de qué estamos hablando, Belleza y Alma te explica todo acerca de los láseres de rejuvenecimiento.

El láser se utiliza, básicamente, para estimular la piel de manera puntual y controlada para lograr un objetivo básico: aumentar la producción de colágeno y así evitar, y en cierta forma revertir, el envejecimiento. Con esta técnica se logra reducir las arrugas, además de reafirmar la piel, e incluso, eliminar manchas, marcas o pequeñas cicatrices que hayan quedado en la piel.

Para este tipo de tratamiento se utilizan dos tipos los láseres: los llamados ablativos, que son más intensos, queman la piel controladamente y dejan costra; y los no ablativos, que si bien necesitan más sesiones que los ablativos, no queman la piel, pero consiguen un calentamiento profundo de ésta y eso conlleva a la nueva formación de colágeno.

Láser de rejuvenecimiento ablativo

Este tipo de láser es más bien agresivo, y lo que hace es quemar la primera capa de la piel. Produce una destrucción del tejido por calentamiento, y la persona necesitará un post procedimiento de aproximadamente una semana, durante la cual tendrá una costra en toda su cara, que se va cayendo más o menos al quinto o sexto día. La ventaja de utilizar este tipo de láser es que en general sólo se necesita una sesión para obtener buenos resultados.

Los tratamientos con láser ablativo principalmente se utilizan con gente que tiene mucho daño en el cutis, daño como manchas, arrugas y flacidez. Pero también sirve para eliminar las cicatrices del acné –en especial el acné quístico, que deja muchas marcas-.

De acuerdo al Doctor Claudio Briceño, médico cirujano de World Laser Klinik (WLK), “el láser ablativo tiene indicación para las arrugas, las manchas, para el fotodaño en general”, por lo tanto se usa para tratamientos en zonas completas, no sólo detalles. O sea, para toda la cara, cuello escote, y no sólo para sacar manchas aisladas.

Este tipo de láser no duele durante su aplicación, ya que se utiliza anestesia tópica previa, y se realiza en los meses de invierno, donde la radiación UV es más tenue.

Una vez realizado el procedimiento, que lleva aproximadamente 60 minutos, se ponen compresas frías en las zonas tratadas, alguna crema humectante y luego el paciente puede volver a su casa. Hay que recordar que dado lo agresivo del procedimiento, se va a producir mucho enrojecimiento e inflamación, para lo cual se recomiendan analgésicos y mucha crema hidratante. Tal como cuenta el doctor Briceño, “lo principal en las quemaduras controladas, es evitar que la costra se seque, entonces hay que aplicar vaselina todo el tiempo”. Parte clave del cuidado post tratamiento es nunca dejar de hidratarse. Luego de que se ha caído la costra (aproximadamente al quinto día después del procedimiento), hay que seguir aplicando cremas, mucho factor solar, y cuidar muy bien de la “nueva piel”.

Los resultados del láser ablativo no son inmediatos, mas son buenísimos. La piel se renueva por completo, por lo que hay un aspecto más joven, terso y luminoso, además de eliminar manchas y marcas. Otra ventaja del láser ablativo es que cuidando la piel correctamente, los resultados son de largo plazo. De hecho, la producción de colágeno se mantiene elevada hasta incluso 6 meses después del tratamiento.

Láser de rejuvenecimiento no ablativo

Al contrario de los láseres ablativos, estos sólo dejan un leve enrojecimiento en la piel. El láser no ablativo consigue un calentamiento profundo de la piel, que conlleva a la formación de colágeno, y por ende se logra que la piel se vea más densa, y más joven. Según cuenta el doctor Briceño, “la piel se ve más rellena, luce más lozana y puedes lograr cierta tensión también en ella, que antes no existía”.

Los tratamientos con láser no ablativo requieren de 3 o más sesiones, que habitualmente se hacen cada tres a cuatro semanas, aunque eso depende tanto del paciente como del tipo de láser que se esté utilizando. Se puede realizar a cualquier hora y en cualquier época del año e incluso se puede realizar durante la hora de almuerzo y luego volver a la universidad o a la oficina.

Los resultados con este procedimiento no son tan radicales como los que se dan con el láser ablativo, pero si bien son más discretos también son muy buenos.

El láser no ablativo se puede ocupar en todas las personas que quieran aumentar la calidad de su piel, de forma rápida y segura. Con este procedimiento no se necesita reposo.

Contraindicaciones y cuidados

En este caso, los dos tipos de láser tienen contraindicaciones importantes. Primero que todo, no se pueden utilizar en caso de haber tomado ciertos medicamentos para el acné en los últimos doce meses, así como medicamentos para la fotosensibilización -que se recetan en casos de psoriasis o vitíligo-.

Asimismo, el tratamiento con láser no está indicado en pacientes que padecen de enfermedades vasculíticas activas, lupus o esclerodermia. Tampoco en lo que sufre de dismorfobia o males febriles no controlados, o aquellos que han sido trasplantados y consumen inmunodepresores. Finalmente, los procedimientos con láser no se recomiendan en pacientes con tendencia a sufrir de queloides y en diabéticos.

El cuidado principal en ambos casos, y como recomendación general, es usar factor solar siempre, incluso en días nublados.

Ahora, ¿cuánto cuesta un tratamiento de rejuvenecimiento con láser? En el caso de preferir el láser ablativo cuesta alrededor de 700 mil pesos y un millón de pesos la sesión.