Aprende a ver tu aura

El aura es una fuente de energía que todos poseemos y demuestra los campos energéticos o magnéticos que nos rodean. No es siempre de un mismo color, estos van variando y según sus tonalidades podemos diferenciar ciertos rasgos de personalidad.

El aura es visible en ciertas condiciones y ha sido fotografiada, por lo mismo, la ciencia ha aceptado la teoría de que existen campos energéticos que rodean a los cuerpos, especialmente animales.

A continuación te entregamos dos simples pasos para que logres ver tu propia aura. Es necesario concentrarse y sentir que ésta forma parte de nosotros.

PASO 1:

En primer lugar debemos sentir nuestra aura, esto nos dará más seguridad de que el campo de energía alrededor de nuestro cuerpo existe y, por lo tanto, facilitará la tarea de verlo.

Para hacerlo pon las palmas de tus manos una al lado de la otra, pero con una distancia de unos 30 centímetros. Siente lo que pasa en tus manos y espera en esa posición durante tres minutos.

Pasado el tiempo acerca tus manos a una distancia de 20 centímetros por otros tres minutos, siempre prestando atención a las sensaciones que se producen en nuestras palmas.

Luego, acerca tus manos a unos 10 centímetros y repite el proceso de prestar atención. Finalmente acaba con tus manos a unos 3 ó 5 centímetros y analiza.

Normalmente en la última fase es posible notar una pequeña presión, como si se estuviera metiendo la mano al agua, pero más suave. Las personas que posean mayor sensibilidad, posiblemente notarán algo en las fases uno o dos, pero es raro que esto suceda.

Luego de terminar el ejercicio, repítelo hasta que conozcas y controles la sensación. Toma los días que hagan falta hasta que te sientas preparado.

PASO 2:

En este paso debes prepararte para ver tu aura. Toma dos tipos de cartulina, una negra y otra blanca, éstas servirán como pantalla para hacer más fácil la tarea. Debes experimentar, porque algunas personas ven mejor en color negro y otras en blanco, busca lo que más te acomode.

Es importante aclarar que el aura se ve con la visión periférica, es decir, que debes fijar tu vista en un punto central de tu mano mientras está apoyada en la cartulina, así la verás por completo, pero no con tu vista central. Esto se vuelve complicado si tienes tu visión periférica atrofiada, porque sentirás que lloran tus ojos o que no ves a ratos, pero es normal, porque debes recuperar lo que perdiste durante todos tus años.

Comenzamos con el ejercicio: pon una de las cartulinas bajo tu mano a una distancia de unos 10 a 30 centímetros. La mano debe estar abierta y los dedos separados, pero no los fuerces. Ahora, centra tu vista en el medio de la mano, pero siempre atento a que debes ver más allá de lo que estás mirando, a veces puede ser útil desenfocar la vista.

Poco a poco, notarás cómo una neblina transparente rodea tu mano. No es normal que las primeras veces identifiques colores en esa neblina, pero si sigues practicando verás cada vez con más claridad que esa neblina se hace más gruesa y adopta algún color. De hecho, a veces es posible que veas que alguno de tus dedos sea más largo que otro o que en determinadas zonas de la mano la niebla sea más espesa. Toma todo lo que percibas de forma natural y si no te funciona las primeras veces, sigue intentando, porque todos podemos hacerlo si nos esforzamos. 

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