Trucos para verte cinco años más joven

Uno de los mayores inconvenientes del envejecimiento es que se pierde pigmento y la piel se pone cada vez más pálida. Por eso, si te maquillas con colores más suaves a tu tono natural, lucirás mayor y no es lo que deseas, por eso te traemos trucos para verte cinco años más joven.

Una de las mejores formas de añadir color a tu cara es “esculpiéndola”. Se trata de maquillarte con diferentes colores en áreas específicas. La ventaja de esta técnica es que permite añadir profundidad a la piel dándole forma a la cara, manteniendo la frescura natural. Agregando color a tu rostro, definitivamente le darás un brillo más juvenil a tu cara.

¿Cómo esculpir tu cara?
Supuestamente, la forma perfecta de una cara es ovalada y el propósito de esta técnica es maquillar tu rostro para aparentar esa forma. Maquillada correctamente, cualquier cara puede parecer ovalada. Te sorprenderán los resultados.

El método básico de esta técnica gira en torno a iluminar y darle contorno a tu rostro. El truco que mejor se aplica es el siguiente: todo lo que iluminas resalta, y todo lo que oscureces no. Al esculpir tu cara, sacas a relucir las áreas que quieres que se vean, y dejas escondidas aquellas que no. Al minimizar los bordes externos de la cara, parecerá más esbelta, hermosa, joven y añadirá brillo y profundidad de color a la piel.

Antes de empezar, tendrás que seleccionar tres tonos de base líquida o en polvo, en tres diferentes niveles de profundidad.

-La primera deberá coincidir con tu piel. Es su verdadero fundamento de color.

-El segundo color, deberá ser un nivel más claro que el primero.

-La tercera deberá ser un nivel más oscura que la primera.

Si deseas que el resultado final sea más dramático, utiliza tres tonos con mayor contraste entre los niveles de profundidad. Por ejemplo, si quieres que tu contorno sea más evidente, utiliza un tono con dos a tres niveles de mayor oscuridad que tu tono natural. Para crear el contraste y un mayor impacto para la piel oscura, escoge una base dos a tres niveles naturales más claros que tu tono natural. Sin embargo, ten en cuenta que mientras más dramática sea tu elección, deberás combinar los colores con mayor cuidado.

El proceso de maquillaje:
Asegúrate de mezclar los tres colores muy bien, porque es la mezcla la que hace que el proceso de esculpir funcione.

-Aplica la primera base de color por todo el rostro. A continuación, visualiza un óvalo en tu rostro.

-Aplicar la segunda base de color en los puntos más altos del óvalo: la frente, bajo los ojos en la parte superior de los pómulos, y la punta del mentón. El ojo se centrará en estos elementos de relieve en primer lugar.

-Finalmente, aplica el tono más oscuro en el contorno, es decir, en las zonas fuera del óvalo: a lo largo del cabello y a los lados de las mejillas, hasta la mandíbula. Al profundizar las zonas externas, consigues retrocederlas haciendo que tu cara parezca más estrecha y ovalada.

-Si tu piel es de color marfil o beige, le debes dar más sombra a tu piel que iluminación, sobre todo si tienes la piel muy pálida (lo último que buscas es que aclarar aún más tu tono de piel). Si tu piel es de color bronce, deberás darle más luminosidad que sombra, especialmente si tienes un tono más oscuro o piel de ébano. Lo que resaltará será lo que ilumines, ya que aclarará tu piel y añadirá más vida.

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