En muchos hogares el tiempo para compartir en familia es escaso sino inexistente. La vida familiar, ya sea sentados en la mesa –comida-, o reunidos los fines de semana viendo la televisión, son momentos de gran importancia tanto para el desarrollo emocional de los hijos, como para la confianza dentro de la propia familia.
El hecho de compartir vivencias, hablar de noticias o de los intereses de cada uno de los integrantes del núcleo familiar es un aspecto fundamental en la relación de familia. Para iniciar el dialogo sólo es necesario hacerse el tiempo para compartir, desde una tarde en familia, hasta una cena familiar.
Dialogar no es sólo hablar como un periquito, sino que en gran parte aprender a escuchar los miedos, intereses, dolores, alegrías, etc. Según el sitio de Internet familia, “Dialogar no es siempre dar. Muchas veces, quizá la mayoría, será recibir, aceptar, tal vez aguantar, pero todo con un cariño especial: alguien me abre su corazón, su vida, sus angustias y sus esperanzas”.
Muchas veces las obligaciones y el ajetreo diario nos dejan poco tiempo de compartir, sin embargo va en uno crear los momentos para establecer lazos con nuestros hijos, padres, etc. Las acciones de escuchar y compartir deben ser parte del interés que tenemos en nuestro núcleo. ¿Cómo no va a ser interesante el día que tuvo tu hijo?, o ¿el problema que tuvo tu padre?
La idea es compartir proyectos, miedos, historias, todo para crear la relación de familiaridad con el otro. Muchos aprovechan las tecnologías para crear ese vínculo. Chatean, hablan por teléfono, se incorporan a las redes sociales, etc. todo sirve para crear ese lazo que a veces por la distancia se hace más lejano. La idea es mantener el diálogo y no quedar ajeno a lo que ocurre con tus seres queridos.
Hay familias que cuando ven a sus hijos grandes y listos para ser independientes, mantienen los vínculos afectivos y la comunicación con mayor agrado. Otras en cambio, pierden el elemento comunicacional y piensan que los problemas de antes o las conversaciones y la confianza de antes se pierde con la maduración del hijo; sin embargo, “no por ello dejarán esos mismos jóvenes de sentir la necesidad de una palabra de aliento a la hora de escoger una carrera, de optar por un trabajo, de iniciar a salir con un chico o una chica que quizá mañana podrá ser el esposo o la esposa para siempre”.
Los seres humanos somos seres sociables, por eso necesitamos compartir y tener el sentido de pertenencia a algún grupo –en este caso familiar-, nunca es demasiado tarde para iniciar o fortalecer este lazo, pero siempre es importante mantenerlo vivo. El amor familiar se va ganando, puede provenir de padres adoptivos, como de padres biológicos; lo importante es la perseverancia, saber escuchar y compartir con tu familia lo que tú quieras decir.
Fuente
www.familia.cl










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