Cuidar los recursos es lo que se está usando, y se aplica a todos los ámbitos de la vida. Podemos encontrar desde ropa con elementos reciclados hasta diseños inmobiliarios. El ecodiseño se refiere a la metodología aplicada al diseño de un producto y de su proceso de fabricación orientada hacia la prevención o reducción del impacto medioambiental de esos productos y procesos.
La Red Latinoamericana de Ecodiseño del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, define ecodiseño de la siguiente manera: “Si un producto está hecho con un material reciclado, si su proceso de fabricación es más simple y exige menos energía, si el transporte es más efectivo y, además, al final de la vida del producto éste se puede reutilizar o reciclar, entonces tenemos un producto sostenible”.
La gracia que tiene el ecodiseño no es sólo la utilización rentable de productos desechados, también apunta a la valoración de los productos naturales de una manera potente. Los procesos de valoración y producción de los productos son intervenidos de en algún momento para incluir productos reelaborados, ya sea en su producción, distribución, utilización, reciclaje o tratamiento final.
Existen muchos criterios en los que se puede aplicar el cuidado de recursos: el ahorro de energía, agua y de recursos en general, la minimización de residuos y emisiones externas o el uso de combustibles procedentes de fuentes renovables. Entre los resultados del ecodiseño aplicando la concepción de un producto, se encuentra la reducción de la variedad de materiales que lo componen para facilitar su separación y clasificación final de su uso, el incremento del empleo de materiales reciclables o la maximización de componentes provenientes a su vez de canales de recuperación. Así como la incorporación de nuevos materiales mayor velocidad en su descomposición.
Las características más importantes de los productos concebidos mediante este sistema son el consumo de energía durante su vida y a término, su desensamblado, recuperación y llegado el caso, su destrucción.
La implementación de esta favorecedora técnica es posible en numerosas áreas. Podemos implementarlo caseramente usando productos que ya hemos dado de baja, en decoración por ejemplo. Podemos hacer una colección de botellas, o usarlas como recipientes para guardar materiales de construcción en nuestra bodega. Otra forma, es comprar productos que sigan la línea del reciclaje, y por supuesto hacer del tema algo importante en nuestras vidas, para que la idea se haga aún más popular.


