Cada pensamiento, palabra y obra es una causa que crea un efecto.
Karma viene del sánscrito “acción”, más tarde comenzó a usarse como sinónimo del destino generado por nuestras propias acciones. Esta acepción tiene que ver con la responsabilidad que conllevan nuestros actos, ya que cada uno es la causa de una consecuencia que afecta a la sociedad entera.
De acuerdo con varias religiones dhármicas (del sánscrito ‘religión’, ‘ley natural’, ‘orden social’, ‘conducta adecuada’ o ‘virtud’), el karma sería una energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Esta interpretación del karma es una creencia central en las doctrinas del budismo, el hinduismo, el yainismo, el ayyavazhi y el espiritismo.
Estas cinco doctrinas interpretan con matices distintos al concepto de karma, pero tienen una base común de la cual parten: una ley cósmica de retribución, o bien una ley de causa y efecto ineludible.
Los creyentes en el karma sostienen que las injusticias sociales son simplemente la reacción de las malas acciones que habrían cometido las actuales víctimas en vidas pasadas. Cada víctima estaría sufriendo exactamente lo que hizo sufrir a otros (ni más, ni menos). Este sistema de compensación por lo hecho en vidas pasadas hace que la sociedad en su conjunto y los individuos personalmente busquen terminar con la rueda del chakra de Ashoka, o rueda del karma, y así poder llegar al Nirvana (momento de extinción de los deseos materiales).
La Ley del Karma es aquella ley que ajusta sabia e inteligentemente el efecto a su causa. Todo lo bueno o malo que hemos hecho en una vida, nos traerá consecuencias buenas o malas para ésta o próximas existencias. Esta ley gobierna todo lo creado y es inmodificable, dentro de las religiones se le conoce como justicia celestial o divina. Así, quien viola esta ley crea dolor para sí mismo, si no es en esta encarnación lo será en la próxima.
El karma es una manera de crecer, de aprender, de reflexionar, de evolucionar, es en definitiva un continuo aprendizaje en donde cada día debemos manifestarnos de diferentes maneras y tratar de reaccionar ante alguna acción que sea en contra de nuestro pensamiento de una forma distinta, también el karma es una fiel fuente cuyo principal objetivo es brindar a diario una serie de lecciones para mejorar nuestra forma de vida, las cuales debemos poner en práctica.
El karma no es una cuestión solamente individual. También compartimos el karma con nuestras familias. Asimismo, lo compartimos con nuestras comunidades y la sociedad en general. Ha habido muchos intentos de mejorar la sociedad por medio de revoluciones: la revolución industrial, la revolución de clases, y así. Sin embargo, a menos que tengamos un medio de hacer una revolución en nuestras vidas, no podemos esperar alcanzar una paz y una sociedad constructiva permanentes.
Al superar nuestro propio karma, por lo tanto, comenzamos una reacción en cadena para cambiar el karma de nuestras familias, de nuestras comunidades y del mundo.
