En estos días, si salimos a las calles nos podemos dar cuenta que hay más personas tristes que personas riéndose. ¿Esto es normal o sólo es una casualidad?
Actualmente vivimos en un mundo competitivo, donde todos los días ponemos nuestra energía en hacer las cosas bien y en tratar de sobresalir en relación a los otros. Constantemente estamos buscando sentirnos bien, pero no logramos darnos cuenta que el sentirse bien es desde adentro, y no desde afuera.
Tenemos internalizado que el que más tiene es más feliz. Pensamos que la persona que tiene poder es capaz de cumplir todos sus sueños, pero ¿esto es real? El poder ¿tiene que ver con la felicidad?
No. Esto no es real. Estamos viviendo como sociedad en un mundo de fantasías, donde lo material tiene mayor prioridad que lo emocional. Poco a poco, nos estamos olvidando de las cosas importantes y de los detalles que más encima, son gratis.
Tendemos a correr contra el reloj y, a pesar de eso, siempre vamos atrasados. Pensamos mil cosas a la vez, en vez de ocuparnos de una sola en su plenitud. Volamos de la casa al trabajo, del trabajo al supermercado, del supermercado a pagar cuentas y de pagar cuentas a la casa, y es así como se van pasando los días, los meses y los años. Nuestras revoluciones siempre están al cien y nos olvidamos que a veces es necesario detenernos para poder avanzar de una mejor manera.
La idea es parar y dedicarnos a observar y sentir qué es lo que está pasando con nosotros mismos. ¿Hace cuanto tiempo no te haces consciente de lo que te está diciendo tu cuerpo? Nos enfermamos porque somatizamos pero ¿por qué somatizamos?
Esto se debe a que internamente no estamos bien. Porque estamos enfocados en el deber y no en el querer, y lamentablemente, el deber no nos hace ser feliz.
La felicidad es la esencia de la vida, es lo que buscamos todos, pero pocos la encuentran, ya que es más fácil quejarse que agradecer. La felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros y cuando logramos el equilibrio perfecto entre el sentir, pensar y actuar de una misma manera.
Cada vez tenemos más tiempo para los otros y menos para nosotros mismos, donde la vida nos lleva, en vez de nosotros llevar nuestra vida. Ya no elegimos, ya no optamos, sólo seguimos, porque eso también es algo impuesto que debemos cumplir por estar dentro de esta sociedad.
Estamos más preocupados de lo que pasa en las noticias que en nuestras propias casas. Juzgamos a nuestros amigos y familiares, en vez de hacernos cargo de nuestras propias vidas. Tendemos a escapar de los conflictos porque el reconocerlos hace demasiado daño, y muchas veces decimos cosas que no queremos decir, solamente porque no somos capaces de ponernos en el lugar del otro.
Estamos siendo seres egoístas y sólo depende de ti cambiar esto.
Es importante detenernos, para hacernos la pregunta de qué es lo que queremos… porque nuestro querer va teniendo transformaciones… y porque el querer algo te hace nuevamente volver a soñar.
Hoy te quiero enseñar que el caminar de la mano con la persona que uno quiere te puede hacer más feliz que tener el auto último modelo estacionado afuera de tu casa. Que la sonrisa de tu hijo cuando llegas es mucho más importante que comprarle ropa todos los meses. Que pasar ratos sólo contigo misma es necesario, porque te recuerda quién eres y qué es lo que quieres.
Muchas veces en la vida, sentimos que nos hemos perdido, pero el perderse es parte del proceso de aprender, y cuando uno aprende, valora otras cosas que antes no eran importantes. Dejemos de preocuparnos de las cosas que no tenemos, ocupémonos de lo que sí tenemos y aprovechemos eso en su máxima plenitud. Basta de mirar hacia el lado, eso no sirve de nada, miremos hacia adentro y démonos cuenta de qué es lo que hay en nuestro interior…
La felicidad no depende de nadie más que de ti. Nunca es tarde para abrir los ojos y empezar no sólo a observar, sino que también a mirar.
Escrito por Trinidad Gallego Coll para BellezayAlma.com
Psicóloga. Consulta Particular: 8 – 906 86 79. Mail: trinidad.gallego.coll@gmail.com

