6 cosas que tu jefe no necesita (ni quiere) escuchar

En tiempos complicados, seguramente que todos tenemos ganas de impresionar a nuestros jefes, pero incluso dejando esos “esfuerzos extra” de lado, hay que seguir preocupándose de esas características y actitudes que más que pasar desapercibidas, crean un mala –no, terrible- impresión en tu jefe.

Tu destino laboral está en manos de tu jefe, así que mejor anda repasando si alguna de las siguientes actitudes se repite en tu comportamiento diario en la oficina… por si acaso.

Hablarle sobre los sueldos de tus compañeros de trabajo:

Enterarse que uno de tus compañeros de trabajo gana más que tú (y hace lo mismo) es decepcionante, incluso si hay razones para que eso pase. Pero más allá de cómo supiste o cómo te sientes al respecto, hablar sobre esta diferencia de sueldos con tu jefe está definitivamente fuera de límites – es poco profesional y pondrá a tu jefe en una posición incómoda.

Quejarse y decir que el proyecto que te acaban de dar es imposible:

Es importante hacerle saber a tu jefe cuando tu carga de trabajo o un proyecto es muy difícil de manejar, pero tienes que saber conversar sobre el tema. Si te quejas de una tarea es muy difícil y te cuesta mucho hacerla, seguramente tu jefe encontrará a alguien que la pueda hacer por ti.

Dar a entender tienes mejores ofertas y te puedes ir en cualquier momento:

Es la norma avisar en tu trabajo con anticipación si estás buscando un nuevo trabajo, pero también hay que tener un poco de sentido común. Si estás yendo activamente a entrevistas y lo más probable es que renuncies en cualquier momento, entonces por favor, cuéntale a tu jefe. En cambio, si recién te diste cuenta que quieres buscar otro trabajo, y recién estás revisando las primeras ofertas de trabajo, entonces mejor no digas nada.

Criticar y apuntar las cosas que la compañía debería hacer de forma diferente:

Si tu jefe te pide este tipo de opiniones, entonces dile qué es lo que piensas – con tacto y de manera constructiva, por supuesto. Hacer una reunión con tu jefe para expresarle tus preocupaciones también es válido. Pero las críticas bruscas en contra de la empresa y sin soluciones reales sólo servirán para hacerte lucir poco profesional y comprometida.

Dar un ultimátum:

Si amenazas con renunciar si no recibes un ascenso o promoción puede parecer una idea razonable, pero la verdad es que si lo haces, seguramente no funcionará. Tu jefe te puede decir que lo que estás pidiendo simplemente no es posible, en cuyo caso te ves obligada a cumplir con tu ultimátum, o parecer una cobarde.

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