El té es una de las bebidas más antiguas de todo el mundo y, al igual que la medicina alternativa, el yoga y el sushi, proviene del oriente. Los primeros en conocer sus propiedades fueron los chinos, y es precisamente en esa zona donde se encuentra la gama más amplia de colores y sabores. Desde sus inicios, esta infusión fue conocida y utilizada como medicina, pero con la caída del imperio Mongol se fue masificando, y años después el té estuvo al alcance de todos. A occidente llegó después del siglo XVI, y hoy es la bebida más conocida después del agua.
En el mundo existen más de 300 variedades de té, pero las más conocidas son: té rojo, verde, negro y blanco. Cada una de estas infusiones está dotada de las más sorprendentes propiedades, desde la disminución del peso, hasta la prevención de enfermedades oportunistas.
Elije la tuya según tus necesidades y comprueba su efectividad.
1. Té Rojo.
También conocido como Pu’ erh, ayuda a la acción diurética, evitando la acumulación de líquidos y beneficiando la eliminación de toxinas. Muchas personas lo usan por su alta capacidad digestiva; por ende, es muy recomendado para la pérdida de peso y limpiezas gástricas. Estudios han comprobado también su efectividad para disminuir el colesterol, reforzar el sistema inmunológico y prevenir enfermedades oportunistas – ideal para tratamientos de SIDA- .
Dato: Si tu idea es bajar de peso, no lo mezcles con azúcar, ya que ésta favorece la producción de grasa en el cuerpo; además, la cantidad recomendada es de tres a cuatro tazas al día.
2. Té Verde.
Es la infusión más popular, por sus propiedades diurética, depurativa, desintoxicante y antioxidante. Contiene calcio, hierro, magnesio, fósforo y flúor. Ayuda a combatir el frío y la sed, favorece la baja de peso -acompañado de una dieta sana- y beneficia la absorción de grasa animal.
Dato: Al igual que el té rojo, no es aconsejable mezclar con azúcar y su consumo por personas anémicas no es del todo recomendable.
3. Té Negro.
Éste contiene el sabor más fuerte de todas las variedades. A pesar que las propiedades del té verde y rojo lo han ido relegando en popularidad, sus características no se quedan atrás; sirve para la desintoxicación, depura, activa el metabolismo y combate la sed. Al igual que el té verde, ayuda a la absorción de grasas animales, tiene un alto contenido en flúor y contiene minerales como calcio, magnesio, hierro y fósforo. Es antioxidante, diurético, astringente, bajo en calorías y energético -por eso se recomienda al desayuno-
Dato: Al contrario del té verde y rojo, no tiene contraindicaciones con el azúcar, pero si se toma habitualmente y en grandes cantidades, se recomienda cepillarse los dientes.
4. Té Blanco.
Es lo más novedoso dentro del mundo del té. Es el antioxidante más poderoso -100% más que el té verde- evita la aparición de cáncer y es más poderoso que la vitamina E y C juntas. Disminuye el riesgo de producir enfermedades cardiovasculares, evita infartos, baja los niveles de colesterol, protege a los dientes –previene la aparición de caries-, impide el paso del azúcar a la sangre – ideal para diabéticos o insulino resistentes- y además, es la variedad que menos cafeína contiene.
Dato: Se debe mantener las hojas en un lugar oscuro, y si se prepara en gran cantidad, mantener cerrado para evitar la disminución y efecto de sus propiedades.
