Deporte como antidepresivo

Nadie pone en duda los múltiples beneficios que trae la práctica deportiva. Por ello, la prescripción médica de realizar deporte es cada vez más frecuente, tanto para mantener un cuerpo sano y vigoroso, como para prevenir múltiples enfermedades, entre las que se cuentan la osteoporosis, la hipertensión e incluso la depresión.

Quienes realizan alguna actividad física de manera regular, habitualmente manifiestan que gracias al deporte sienten una sensación de euforia y vitalidad que se mantiene por largas horas durante el día. Y ello es porque, a pesar del esfuerzo aplicado, el hacer gimnasia o practicar ejercicios permite la liberación de endorfinas que nos hacen sentir bien, relajados y felices, entre otras cualidades.

“Se dice que el deporte y la actividad física funcionan como antidepresivo debido a que producen cambios globales en la fisiología y biología del ser humano, aumentando la sensación de placer, la calidad de vida, el humor y la capacidad de modular el estrés, entre otros. Estos cambios se desarrollan a través de una práctica de forma sistemática y vinculada al grado de motivación que el practicante tenga”, señala el psicólogo deportivo Franco Suchetti, docente de la carrera Técnico Deportivo de la Universidad del Pacífico.

El especialista dice que los estudios muestran que la práctica de deporte en personas que ya tienen hábitos deportivos les permite sobrellevar de mejor manera los estados estresantes. “Regulándolos y manteniendo una calidad de vida más estable en casos como la bipolaridad no severa u otros estados anímicos”, agrega.

Es por eso que la actividad física logra ser co-ayudante en la terapia farmacológica. “En algunas ocasiones llega a tener mejores resultados que el tratamiento medicamentoso tradicional. Conjuntamente a la actividad física que se desarrolle, el acompañamiento de profesionales de la salud mental u otros profesionales que permitan un trabajo en equipo, favorecerá tratar la depresión”, asegura el experto de la U. del Pacífico.

Y varios estudios lo confirman. “La evidencia científica cada vez es mayor en investigaciones cuantitativas como cualitativas y son más concluyentes en mostrar los buenos resultados entre la actividad física y la depresión. Hoy las investigaciones buscan ser cada vez más específicas en la dosificación y la prescripción de actividad que se entrega, conjuntamente con un análisis del espacio donde se ejecutan las actividades, gimnasio, lugares con poca luz, en la ciudad al aire libre. Es en esta última donde se han notado los principales beneficios para las personas con depresión. Por todo lo mencionado, hoy son cada vez médicos que prescriben algún tipo de actividad física para los problemas mentales”, comenta el profesional.

La clave: hora, frecuencia y motivación

Algunos deportes o actividades físicas aportan más que otras a la salud mental. “Las investigaciones nos muestran resultados en algunas actividades como el yoga, el tai-chi y el trotar, aunque siempre estará relacionado con la intensidad, frecuencia, motivación y espacios, entre otras variables que pueden afectar el resultado buscado. Las actividades outdoor, como es el caso del trekking, también cumplen un papel anti-estrés debido a la práctica en un espacio natural y el trabajo de sinergias musculares adecuadas para la disminución de las sensaciones depresivas. El factor motivacional de la práctica deportiva tendrá una importancia crucial en el beneficio final que se esté buscando en los trastornos del ánimo y la actividad física que se desee practicar”, plantea Suchetti.

El psicólogo y docente de la Universidad del Pacífico indica que establecer la cantidad de tiempo o frecuencia para la práctica deportiva debe pasar por un profesional experto en salud. “Ello, porque el tiempo y la frecuencia tendrán relación con el objetivo que se persiga a corto, mediano o largo plazo, y otras variables propiamente de la enfermedad y de tipo estructural. Según investigaciones, la práctica debería ser realizada entre tres a cinco veces por semana, superando los 180 minutos”, indica.

También se debe considerar que la actividad física varía de una persona a otra, por lo que el profesional de la salud debe manejar ciertas variables para incorporar un nuevo hábito en la calidad de vida, considerando factores como la edad de la persona, el tipo de patologías, eventuales fármacos y núcleo de apoyo.

“En el caso de las personas sedentarias, el aumento deberá ser paulatino y prescrito por un profesional. El salir de la inercia permitirá el aumento de las sensaciones de placer y aumentar la calidad de vida. El primer paso es motivarse, querer, comprometerse y confiar, ya sea por pertenecer a un grupo en el que se realice actividad física o por medio de un juego de celular. Todo sumará para el resultado que se busca. Se debe partir por pequeños cambios en los hábitos de vida que motiven, que puedan ser cuantificables a corto plazo y que exijan cambiar rutinas tanto dentro como fuera del hogar”, aclara.

¿Hay algún momento del día que sea más efectivo para practicar deportes con un fin antidepresivo? “El momento u hora del día en que se ejecute la actividad también será una variable importante que se debe tomar en cuenta para poder obtener los mayores beneficios. Los primeros rayos de luz solar benefician la actividad de los neurotransmisores que a su vez ayudan a superar la depresión”, señala el profesional de la Universidad del Pacífico.

En esta línea, Franco Suchetti agrega que “algunas investigaciones muestran cómo las personas que comienzan con la práctica deportiva en forma matutina logran un aumento en la perseverancia hacia la actividad física, permitiendo una acción reguladora de los sistemas, preparándolos para lo que se avecina durante el transcurso del día y las exigencias del estrés que pueden aumentar los síntomas depresivos”.

Como contraparte, dice que no es recomendable hacer ejercicios de noche, ya que por lo general el cuerpo se prepara para descansar y dormir. “No se aconseja realizar actividades que requieran una exigencia elevada posterior a las 20:00 horas, ya que podrían estimular el organismo y alterar el proceso de descanso”, advierte.

No obstante, el psicólogo aconseja la práctica deportiva para todas las edades. “Se da una gran importancia a la práctica de actividad física en la infancia y adolescencia, ya que aporta a la construcción de un estilo de vida que posibilite hábitos más duraderos. Pero también se debe decir que en las diferentes etapas de desarrollo del ser humano, la práctica de actividad física aporta a la regulación del sistema nervioso, sistema muscular, sistema circulatorio, sistema endocrino y sistema mental. En las personas mayores, la práctica de actividad en forma sistemática permitirá la prevención de enfermedades mentales, como también disminuir la prevalecía de agentes nocivos para la salud como es el caso de la depresión”, concluye el docente Técnico Deportivo de la Universidad del Pacífico, Franco Suchetti.

 

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