Cada día se hace más común oír hablar acerca de casos que personas que han sido atacadas por perros. Por eso mismo muchas personas se sienten temerosas al juntar a los niños con las mascotas, de hecho el gobierno de Chile hace algunos meses clasificó a los perros según raza y peligrosidad.
Sin embargo, y a pesar de todo lo que hemos escuchado, las razas y la maldad o peligrosidad no se relacionan para nada. Según opiniones de expertos veterinarios, un pitbull o dogo argentino puede ser igual o más cariñosos que un poodle o un labrador. De hecho, el comportamiento del animal está relacionado con sus vivencias y el tipo de cuidados que el amo le haya dado desde siempre.
Si a un perro se le mantiene encerrado, se le priva del alimento y además se le golpea, es bastante probable que se convierta en un animal peligroso, ya que está acostumbrado a un tipo de comportamiento, ya sea por miedo o para defenderse. Un perro denominado como “peligroso”, como el pitbull, si es criado en un ambiente familiar, donde existe el cariño, paseos diarios (o esporádicos), la atención y la hora de juegos, es muy difícil que presente comportamientos violentos o agresivos.
En definitiva el comportamiento de un animal va a ser un fiel reflejo de las enseñanzas que su dueño le impartió durante toda la crianza, por ende no habrá ningún problema en juntarlo con los niños, e incluso hacer que ambos jueguen y se entretengan. Por el contrario, si se le ha tratado mal, sin alimento, a golpes, etc. el animal estará cargado de furia y agresividad, aun más si se le acerca a un niño, ya que se sentirá desplazado por él.
Lo ideal es que el niño y la mascota se conozcan poco a poco, la idea es que se vayan acostumbrando a estar juntos y a la vez que se quieran. Así se formará un lazo entre ambos que será muy difícil de romper, por algo se dice que el mejor amigo del hombre es el perro.
